Declaración de artista
Este proyecto nace de la pérdida de la identidad con el territorio a medida que la ciudad y la especulación van creciendo. A lo largo de los años, hemos sido testigos de cómo nuestras ciudades se transforman rápidamente, a menudo a gastos de la historia, la comunidad y la autenticidad. Esta situación ha dado lugar a una grave crisis habitacional que ha afectado a numerosas personas en nuestra sociedad.
En respuesta a esta problemática, surge esta iniciativa como un señalamiento directo hacia la crisis habitacional que sufrimos en los últimos años y como una llamada a la movilización vecinal para paliar los daños causados por esta circunstancia. Es fundamental reconocer que la vivienda es un derecho básico, y cuando se ve amenazado, las consecuencias son devastadoras para quienes se ven afectados.
Gracias a este proyecto, he tenido la oportunidad de sumergirme por completo en el territorio de La Goleta. He tenido la oportunidad de conocer a sus vecinos, interactuar con los comercios locales y escuchar las voces valientes que luchan diariamente contra la especulación inmobiliaria y sus efectos perjudiciales. Estas personas están comprometidas en defender sus hogares y comunidades, y su resistencia es admirable.
Cuando nos quitan nuestro territorio, no solo nos están privando de un lugar físico para vivir, sino que también nos están arrebatando una parte fundamental de nuestra identidad. Nuestros hogares son mucho más que estructuras de ladrillos y cemento; son espacios cargados de significado, recuerdos y emociones. Cada esquina, cada calle y cada plaza lleva consigo nuestra historia personal y colectiva.
El desplazamiento forzado de la comunidad de sus plazas para dar paso a terrazas comerciales, el desalojo de viviendas convertidas en alquileres turísticos y la usurpación de nuestras aceras en beneficio de los poderosos, todo esto representa un ataque directo a nuestra esencia y nuestra conexión con el lugar que llamamos hogar. Nos están robando lo que es propio de nosotros, lo que nos define como comunidad, para convertirlo en una atracción superficial para otros.
Es vital que nos unamos como vecinos y nos solidaricemos para enfrentar esta situación. Debemos defender nuestros derechos, nuestra identidad y nuestra forma de vida. La lucha contra la especulación inmobiliaria y la defensa de la vivienda digna deben ser nuestras prioridades. Debemos políticas que exigen que protejan a las comunidades locales, promuevan el acceso a la vivienda y frenen la voracidad del mercado inmobiliario.
Este proyecto es solo el comienzo de una larga batalla, pero con la participación activa de todos los ciudadanos, podemos lograr un cambio significativo. No permitamos que nos arrebaten nuestra esencia y nuestra historia. Reclamemos nuestro territorio y construyamos un futuro donde la especulación cedió ante la justicia social y la fallaron de nuestras comunidades. Juntos, podemos hacer la diferencia.

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