Para este mapa emocional decidí construir un camino que marcaba mi recorrido por el barrio de la        Goleta, pero este recorrido está creado a partir de las sensaciones y reflexiones que me iban abordando por cada una de ellas calles. Finalmente, una vez terminada la deriva, mi cabeza estaba llena de todas estas preguntas que se muestran fuera del mapa. Me asaltaban preguntas en torno a los vecinos, la convivencia, los cuidados, lo relacional, lo habitado. En general, en torno a la vida. Creo que este tipo de preguntas son la clave para saber qué está pasando en este barrio, porque todas nos llevan a la conclusión de que es una barrio que cada vez está menos en relación con la vida, porque cada vez más es un lugar de paso y menos un lugar para quedarse.

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